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miércoles, 24 de octubre de 2012

Artículo IDEAL.es "La celiaquía, una pesada carga... para el bolsillo"

El Gobierno central buscará medidas para que el IVA no grave más el sobrecoste que supone para la alimentación el ser celíaco.

Fuente: http://www.ideal.es/almeria/v/20121022/almeria/celiaquia-pesada-carga-para-20121022.html

22.10.12 - 01:08 -MIGUEL CÁRCELES | ALMERÍA.

La exención del gluten no es traumática. Existen multiplicidad de productos que, por su composición esencial, no lo portan. Es el caso de los chocolates, los yogures, el chorizo... Pero de la dieta básica mediterránea hay un buen paquete que portan esencialmente cereales prohibidos. El pan, la pasta, la bollería, la pastelería, las galletas lo suelen llevar de manera habitual. Y otros tantos productos, se calcula que el 80% de los manufacturados -de entre los que por su composición básica no deberían de contar con derivados de los cereales- pueden llevar gluten. Embutidos, turrones, chocolates, salsas, postres lácteos o condimentos pueden llevar en sus gamas de calidad inferior harinas, espesantes o almidones con gluten. Por lo tanto, exige una pesada atención a los ingredientes alimenticios que supone una carga a la hora de hacer la compra.
No obstante, la principal carga que soporta el celíaco no está en la continua lectura de los componentes del producto que quiere echar a la cesta de la compra, sino en el momento en el que tiene que pasar la tarjeta para pagar sus bolsas de alimentación. 
Un carro mucho más caro 
 
Un estudio anual elaborado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (la FACE) sitúa en un 307% el coste de una cesta de la compra para personas intolerantes al gluten. Esto es, que si un carro de comida para una familia puede costar en torno a cien euros, el de una familia entera que fuera celíaca costaría 307 euros. El estudio se efectuó basándose en una dieta de entre 2.000 y 2.300 calorías, la ingesta media recomendada para adultos y niños que, no obstante, suele incrementarse en personas con una actividad física elevada o en el caso de adolescentes. Y los precios de los alimentos son significativamente superiores a los que sí contienen gluten. «Suponen un coste importante para una familia de clase media donde haya una persona que siga una dieta sin gluten comparada con otra igual en la que no haya ningún celíaco», exponen en el estudio.
«A pesar de los avances que se han producido en el sector alimentario de los productos sin gluten, las diferencias de precios entre estos alimentos y los denominados 'normales' son muy importantes». Si bien las cifras se han ido acompasando, aún son «demasiado altas». Una familia con un celíaco como miembro tiene un gasto de 1.525,18 euros en la cesta de la compra anual. Esto es unos 127,10 euros al mes o, 31,77 a la semana.
La mayor parte de este montante viene impuesto por el sobrecoste que supone para las marcas de alimentación la creación de productos que no contengan gluten y la diferenciación en líneas productivas, ya que los alimentos sin gluten no pueden ser elaborados con los mismos utensilios o en los mismos hornos que los alimentos con gluten para no 'contaminarse'. Este importante coste tiene que ser asumido por las propias familias. No existe ningún tipo de bonificación ni subvención estatal a la alimentación para personas enfermas de celiaquía en España. Algo que sí ocurre en la mayor parte de los países de la Unión Europea, como es el caso de Italia, Francia o el Reino Unido.
Es más, con la subida del IVA -que afecta porcentualmente- el impacto es aún mayor para unas economías familiares condolidas por la crisis. Esta situación llevó al PSOE, después de mantener una reunión con la Asociación de Personas Celíacas de Almería (Aspeceal) a presentar una Proposición No de Ley que rebajara al 4% el IVA que asumen los alimentos especiales que deben de consumir -sin excepción- las personas celíacas. La propuesta presentada en el Congreso insta al Gobierno a disminuir los impuestos aplicados a los alimentos para pacientes celíacos, estableciendo que tributen en el IVA por el tipo superreducido del 4% artículos como el pan apto y las harinas panificables y cereales, dado que constituyen alimentos de primera necesidad para este colectivo.
Antes de que llegara a discutirse en el Congreso de los Diputados, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, anunció que bajará el IVA del pan sin gluten, del 10% actual al 4% que corresponde a los productos de primera necesidad. 
Más opciones 
 
Mientras todo esto ocurre, la propia Federación de Asociaciones de Celíacos de España reconoce que, pese al elevado coste, los precios se van asemejando poco a poco y, por lo tanto, el sobrecoste económico que supone ser celíaco también. Las cadenas de distribución incluyen poco a poco una mayor gama de productos, tanto de primera necesidad como pequeños 'caprichos' alimenticios en su abanico de productos. Y la señalización de los mismos va también ganando terreno para facilitar a los enfermos la localización de aquellos alimentos que pueden consumir sin problema.
También ocurre lo mismo con restaurantes y locales de hostelería que adaptan sus servicios a las personas con celiaquía. «Son muchas las familias que se encuentran con barreras para poder salir a la calle y disfrutar con la familia en un local», reconoce en su página web el restaurante Goleta 55, un local de hostelería de comida rápida que nació hace algo más de dos años para dar respuesta a la necesidad de los celíacos de contar con lugares en los que comer con total confianza.
Aspeceal ofrece un listado de restaurantes y locales de hostelería en Almería en los que se puede disfrutar de la comida o de unas tapas con la seguridad de que los alimentos no tienen gluten y de que su personal ha sido formado para la elaboración de alimentación adecuada para personas celíacas. El listado se compone de una veintena de restaurantes, bares, hoteles y servicios de catering que ofrecen alimentos sin gluten gracias al asesoramiento del colectivo.
Además, Aspeceal, sensibilizada con la situación económica, colabora con entidades sociales que reparten productos de alimentación. En los últimos meses han colaborado con la oenegé Cáritas -indican en su web- en la donación de productos alimenticios adecuados para celíacos para aquellas familias con necesidades económicas especiales en la provincia de Almería.

martes, 16 de octubre de 2012

CUÁNTA TONTERÍA! Sin gluten: vivir como un celíaco, la última dieta de moda

Imitar el modelo alimentario de una persona celíaca sin serlo es la última novedad para perder peso. Aunque es posible vivir y comer de forma equilibrada sin gluten, los expertos advierten de que este método puede inducir a suprimir alimentos básicos de la dieta diaria como el pan.

Fuente: Noticia publicada en: Diario La Razón/ Alimentación

13 Octubre 12 - - Beatriz Muñoz 
 
Entre las miles de estridencias que existen para adelgazar, ahora se ha sumado consumir productos sin gluten, los que se comercializan para la gente a la que, previamente, se le ha diagnosticado la celiaquía. Mientras que de los 600.000 afectados que existen en la actualidad, el 80 por ciento está sin diagnosticar debido, en muchas ocasiones, a la existencia de síntomas atípicos que dificultan su detección, en nuestro país cada vez son más lo que se apuntan a la moda «sin gluten». Mientras que para los afectados comer este tipo de productos les facilita hacer una dieta lo más «normal» posible, para los que no sufren las limitaciones de la intolerancia han encontrado en la dieta sin gluten el secreto para luchar contra los kilos de más.
«Quizá porque llevan en su descripción la mágica palabra “sin” que indica que uno de sus componentes nutricionales se ha suprimido o por ser un alimento dietético que muchas veces se confunde con alimento ligero o hipocalórico, muchas personas creen que existen notables diferencias nutricionales y energéticas entre un alimento sin gluten y otro que contenga trigo, avena, cebada o centeno», matiza la doctora Avelina Acebal, médico de Familia y Nutricionista del Hospital USP San Camilo de Madrid.


Menú ¿incompleto?

Frente a otras dietas «milagro» en las que se suprime siempre algún alimento esencial, las personas que deciden imitar la vida de un celíaco deben, al menos, contar el asesoramiento de un especialista. A este respecto, Marta Teruel, gerente de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), advierte de que «no hay estudios científicos que avalen que una dieta para adelgazar sin gluten tenga más éxito frente a una con gluten y cuando una persona quiere realizar un régimen para adelgazar debe consultar con un nutricionista para que sea personalizado y adaptado. En el caso de los productos que se elaboran para este colectivo, como pastas, pizzas, panes, galletas, no contienen gluten, pero deben estar controlados en una dieta para adelgazar porque la mayoría contienen, principalmente, hidratos de carbono y  éstos tienen que estar contabilizados».

Precisamente, la doctora Olga Sánchez-Vilar Burdiel, endocrina del Hospital Capio Fundación Jiménez Díaz aclara que «el gluten es una proteína de origen vegetal presente, entre otros, en cereales empleados en la fabricación de productos farináceos, que a su vez son las principales fuentes de hidratos de carbono de la dieta. El gluten por sí mismo no es imprescindible para la vida, pero sí lo son los carbohidratos. Las personas que padecen enfermedad celíaca y quienes realizan dietas sin gluten no tienen por qué presentar deficiencias nutricionales si sustituyen los productos con gluten por productos sin gluten equivalentes en hidratos de carbono y mantienen una dieta equilibrada».

Quizás, una de las razones que, según Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), puede llevar a comer sin gluten reside en que «hay un porcentaje de la población que es celíaca y no lo sabe y, cuando dejan de tomar gluten se sienten mejor». Y es que, «el seis por ciento de la población padece sensibilidad al gluten y los que sufren la intolerancia absoluta llegan al medio millón, por lo que ambas cifras son razones suficientes para invitar a la población a mirarse», advierte el doctor Gonzalo Guerra Flecha del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED). Con este tipo de modas, «al final se eliminan alimentos principales de la dieta como el pan. Mientras que un celíaco sí está concienciado de que va a comer pan sin gluten, el que quiera perder peso lo acabará eliminando y con él y una serie de hábitos saludables como, por ejemplo, tomarlo con aceite de oliva», afirma Russolillo.


Falsa creencia

Existe la creencia errónea por parte de los seguidores de esta dieta de que los alimentos sin gluten poseen menos calorías que los que lo contienen. «Si bien en estos productos se ha extraído un componente nutritivo como es el gluten, se utiliza un cereal en reemplazo que aporta hidratos complejos y proteínas vegetales. Así, entre un alimento sin gluten y otro que lo lleva, no hay notables diferencias energéticas», sostiene Acebal. Incluso, algunos de los productos que se comercializan para celíacos pueden contener en su composición más grasa, azúcar e hidratos de carbono que los tradicionales. «Antiguamente podían encontrarse productos, sobre todo bizcochos, bollería, que eran muy grasos porque los cereales que se utilizaban para realizar productos sin gluten no eran mezclas adecuadas o no había la diversidad y novedad que hay hoy en día en la industria agroalimentaria –se pueden encontrar productos que usan mezclas de cereales sin gluten que contengan quinoa o amaranto–. El gluten es muy importante tecnológicamente hablando, ya que forma parte de productos de panadería y bollería y, en algunos casos, se debe reemplazar por otros ingredientes», afirma Teruel.

Aunque es posible vivir sin gluten, no hay que olvidar, según Russolillo, «que  se trata de una sustancia que, naturalmente está en el trigo y que para obtener un producto que no lo lleve hay que manipularlo, por lo que habría que preguntarse si queremos vivir con productos manipulados o tomarlos tal y como los produce la naturaleza, sobre todo cuando no hay una enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten que lo impida». Pero todavía hay más. «Al consumir productos sin gluten, –continúa el experto– sus propiedades organolépticas no son tan buenas por lo que se acaba comiendo menos y, por tanto, se adelgaza pero no porque se coma sin gluten, sino porque con esta modificación de hábitos dietéticos se acaba comiendo menos».


Más caros

Incluir en la dieta diaria estos productos sin necesidad médica puede desequilibrar el presupuesto familiar. Según el informe de precios realizado por este año por FACE, «se ha visto que una familia con un celíaco entre sus miembros, tomando como base una dieta de 2000 a 2300 calorías, puede incrementar su gasto de la cesta de la compra en casi 31,77 euros a la semana, lo que significa un aumento de unos 127,10  euros al mes, y de 1.525,18 euros al año, sobre otra familia que no cuente con ningún celíaco entre sus miembros», concluye Teruel.